lunes, 10 de junio de 2013

Toledo y el futuro del voto paniagüista


Domingo, 09 de junio de 2013 | 4:30 am 

Alejandro Toledo quedará en la historia como un buen presidente. A pesar de heredar una situación difícil, dejó el país con una economía sana y la democracia intacta. De hecho, el gobierno de Toledo será recordado como el padre del boom económico y la democracia más duradera de la historia peruana.
Pero el ciclo político de Toledo se ha cerrado. En realidad, cerró en 2011, cuando salió cuarto en una elección que debía ganar. Aun antes del escándalo inmobiliario, Toledo tenía pocas posibilidades en 2016. Seguía siendo relevante porque era el único repositorio del voto paniagüista.
El voto paniagüista es un voto del centro democrático. Se caracteriza por su antifujimorismo. Políticamente liberal, valora las instituciones democráticas y los derechos humanos. Es el voto cívico. El voto caviar.
En cuanto a la política económica, el voto paniagüista es más heterogéneo. Abarca gente desde el centro-izquierda social-democrático hasta el centro-derecha liberal. La mayoría apoya el modelo económico en términos generales, pero simpatiza con la idea de la inclusión social. Comparado con el voto PPKausa, por ejemplo, el voto paniagüista tiene menos alergia al Estado y más tolerancia por las políticas redistributivas.
Concentrado en la clase media urbana, el voto paniagüista representa quizás 15 o 20% del electorado. Toledo lo captó en 2001, pero Perú Posible no logró consolidarlo como base propia. El voto paniagüista se dividió en 2006: algunos votaron por Paniagua, pero otros optaron por Lourdes Flores como el “mal menor” más viable frente a García y Humala. Toledo volvió a ganar el voto paniagüista en 2011, pero perdió su hegemonía sobre ello: se le escaparon votos en su flanco derecho (hacia PPK) y su flanco izquierdo (hacia Humala).
Siempre antifujimorista, el voto paniagüista se unió detrás de Humala en la segunda vuelta.
Muchos paniagüistas parecían resignados (“condenados,” según Eduardo Dargent) a votar por Toledo en 2016, considerando el mal menor frente a Alan, Keiko, y tal vez Nadine. Pero el romance ya había desaparecido. Y con los últimos escándalos, se acabó la relación. Hasta La República, el diario de los paniagüistas, lo abandonó.
Con la salida de Toledo del escenario político, el voto paniagüista queda huérfano, sin candidato en 2016. Perú Posible, que siempre fue un instrumento personal de Toledo, es poco capaz de generar un sucesor (es probable que se convierta en un partido chico, como Somos Perú).
Con el centro democrático vacío, ¿dónde irá el voto paniagüista? No a Keiko, ni tampoco a Alan. Hoy el centro político está ocupado por el nacionalismo. Pero el nacionalismo –tan personalista como Perú Posible– solo tiene una candidata seria, Nadine Heredia, y su candidatura es ilegal. Dudo que Nadine postule, pero si lo hace, necesitará el voto paniagüista para competir con Alan y Keiko. No creo que lo consiga. Poco a poco, el gobierno de Humala está perdiendo el sector paniagüista. No hubo una ruptura definitiva, sino una lenta hemorragia de apoyo causado por una serie de actos: muchos paniagüistas de centro-izquierda fueron espantados por Conga y Valdés; muchos liberales se molestaron por Venezuela y Repsol. Y para casi todos los paniagüistas, el creciente protagonismo de los militares y las denuncias de espionaje desde la DINI huelen a fujimorismo.
Pero el problema fundamental para Nadine es que su candidatura depende de una jugada anti-institucional, una Ley Nadine o un fallo judicial sospechoso. Algunos progresistas defenderían la jugada diciendo que la ley original (la Ley Susana) era una barbaridad impuesta por un régimen autoritario. Pero cambiarla ahora, para beneficiar directamente a los que están en el poder, es otra barbaridad. Un atentado contra la institucionalidad espantará el voto paniagüista. Huele demasiado a fujimorismo. Así que Nadine no podrá ser la candidata paniagüista, por lo menos no en 2016.
Hay dos figuras que podrían haber sido candidatas paniagüistas. Desde la izquierda, si Susana Villarán hubiera tenido más éxito político como alcaldesa de Lima podría haberse establecido como una referente del centro democrático en el nivel nacional. Pero no lo logró.
Desde la derecha, Lourdes Flores no está lejos del centro democrático. Tiene una sólida imagen de demócrata e institucionalista. Y aunque siempre haya sido un poco conservadora para los gustos paniagüistas, ha trabajado con progresistas en varias ocasiones. De hecho, su apoyo a Susana Villarán en la Revocatoria la dejó mejor posicionada que nunca para captar el centro democrático. Quizás Juan Carlos Tafur tiene razón al señalar que 2016 sería “la hora de Lourdes Flores”. Pero Flores insiste en que no será candidata.
Dentro de la clase política, entonces, no parece existir una figura capaz de captar el centro democrático en 2016. Lo más probable, entonces, es que el voto paniagüista se disperse entre varios candidatos, diluyendo la influencia de este sector.
Fuera de la clase política, quizás la figura mejor posicionada para ganar el voto paniagüista es Gastón Acurio. No sé si Gastón sería un buen presidente (por lo general, los outsiders no lo son), y no estoy promoviendo su candidatura (que yo sepa, no quiere ser candidato a nada.) Pero hoy en día, Gastón Acurio representa el centro democrático peruano mejor que cualquier político peruano. Es un empresario exitoso que cree en el mercado y la globalización. Pero también cree seriamente en la inclusión social. Rechaza y hace campaña contra el racismo y la discriminación. Y la imagen de la comida peruana que promueve jamás se limita a los restaurantes finos de Lima. Se extiende al frutero de la esquina, a la cebichería del barrio, a las señoras del mercado, a la sierra, y a la selva. El Perú de Gastón es capitalista, pero es diverso, expansivo, inclusivo. (Además, Gastón es institucionalista. No habla mucho de política, pero cuando lo hace, se le sale el cívico.)
Para los que buscan reconstruir el centro democrático en el Perú pos Toledo, Gastón podría ofrecer una receta.
¡La próxima columna desde Lima!

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