lunes, 10 de junio de 2013

Llegó la caballería







En las películas sobre la conquista del oeste de los Estados Unidos, el ataque de los nativos sobre los pioneros es uno de los momentos de mayor acción dramática. Si estos últimos ponen los vagones en círculo para hacer una barricada de muchos frentes, el fin está cerca. O no necesariamente, si es que a lo lejos se escucha la trompeta de la línea de caballería que llega milagrosamente al rescate.
Hace dos semanas parecía que los 40 del patíbulo habían ya puesto los vagones en círculo. Abriéndose todos los frentes posibles, metiendo tontamente la pata, “Los Revocables de Lima” se habían puesto en la mira de Solidaridad Nacional para ser aniquilados por un 60% de electores que declaraba querer dejar fuera del trabajo a Susana Villarán y a todo el concejo de Lima. Entonces, caída del cielo, llegó la caballería: el Partido Aprista y el paquete de argumentos más inútiles que puedan exhibirse para revocar a alguien.
Primero, la campaña millonaria.  Aquí no hay partido político que pueda tirar la primera. Campañas presidenciales mucho más caras y largas, que usan fondos secretos que jamás se han declarado, hemos tenido siempre. Lo que no puede hacer la publicidad es atosigar como lo hizo el Fredemo en 1990, pero gastar, vaya que lo puede hacer y el efecto será positivo. Los paneles del NO han resultado la inversión publicitaria más costo/efectiva de la historia. El producto, un simple NO en letras celestes, se ha reproducido gratis millones de veces en las redes sociales haciendo reír a los electores. Argumentar que eso cuesta millones deja a los del SÍ como tontos o como picones.
Segundo, el argumento Favre. El publicista es el tenebroso muñeco-cuco que el SÍ tiene que construir para tener con quién pelear. El problema es que el sujeto vive en Brasil desde donde maneja su exitosa agencia de publicidad, no da declaraciones y nadie lo ha oído (ni lo oirá) hablar públicamente. ¿Cómo pelear con un fantasma que no conoce el votante limeño? ¿Hugo Otero no puede darles algo mejor?
Tercero, la conspiración brasileña. Va unido al argumento Favre. Es decir, las “empresas” brasileñas (así, en plural) están apoyando a Susana Villarán porque tienen millones comprometidos en Lima. La verdad es que OAS tiene la concesión de Vía Parque Rímac pero si esta se compara con el monto de la inversión  brasileña en el gobierno aprista, con Cristo del Morro incluido (gentileza de Odebrecht), el brasileño sería el jefe de la caballería. Techo de vidrio, ¿no?
Cuarto, la conspiración Conga. Este viene así. Atención. El padre Arana se opone a Conga. El padre Arana pertenece a Tierra y Libertad. Tierra y Libertad apoyó a Fuerza Social en las elecciones municipales de Lima. Entonces Susana Villarán es Tierra y Libertad. Luego Susana Villarán es el padre Arana. Y se opone a Conga. ¿Mareados? El tamaño de la estupidez no merece mayor comentario salvo que: a) la Confiep apoya públicamente el plan de concesiones municipales; b) en la provincia de Lima no hay minas; y c), como es obvio, Susana Villarán no es el padre Arana.
A este cúmulo de errores se une una combi (con papeleta) como símbolo del SÍ, y unas conferencias diarias de la vocera de SN (que “no” está detrás de esto) para criticar unas obras que supuestamente no existían hasta hace unos días, eliminándose en una el argumento de la vagancia.  ¿Se necesita más para subir 10 puntos de un mes a otro?

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