Exitosa: 12 de Marzo de 2014
Pablo Secada ha renunciado a ser candidato a la Alcaldía de Lima por el PPC. Sale de la contienda con un juicio penal, la publicidad de su pésima relación de pareja y la sospecha de que un hombre brillante debe tener algún problema psicológico no resuelto para vivir tan dentro de sí mismo y tan fuera de la realidad. Sin embargo, no toca aquí hacer un juicio penal, ni psiquiátrico. Toca hacer un juicio político.
Pablo Secada era la esperanza de la renovación de cuadros - liberal, joven y tecnocrática- del ala de Lourdes Flores en el PPC. Marisol Pérez Tello, Alberto Beingolea y muchos otros estaban en esa línea. La caída de Secada representa para ellos una derrota interna de la que no se podrán recuperar en mucho tiempo.
Pero de todos, la más grande perdedora es Lourdes Flores. Ha roto su propio récord. Ha perdido sin siquiera haber comenzado la carrera. Esto, otra vez, apunta a su más grave carencia. La incapacidad de tomar decisiones radicales –dolorosas, tal vez– que cualquier político con agallas tomaría.
Secada debió ser invitado a desaparecer de la escena cuando se revelaron sus problemas de pareja. En esa fase aún no había denuncias penales ni videos de maltrato verbal. Una salida discreta y penosa hubiera concluido el affaire. Pero, ¿qué hizo Lourdes Flores? ¡Una conferencia de prensa hasta con la señora!
El error es garrafal porque no tenía ni información completa, ni forma de reducir el daño al carácter del candidato. Y luego, al conocerse la denuncia penal, ya no había nada que hacer. ¡Pero no le bastó! Ha tenido que salir un video vergonzoso para poner fin a la historia.
Si hay algo que un buen político sabe, es cuál es el momento de retirarse. Lourdes no aprende todavía esa lección.

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