La dirigencia aprista debe estar aterrada. No hay otra explicación para la campaña de desprestigio contra el congresista Sergio Tejada, imputándole una conducta deshonrosa que solo existe en la mente perversa de alguien que no respeta a una niña de 10 años y a su madre.
Cuando el congresista era un joven estudiante de 21 o 22 años, conoció a una joven brevemente. Ella quedó embarazada. A pedido de los padres de él, solicitó una prueba de ADN. La madre se negó rotundamente. No quiso que fuera reconocida por él, nunca aceptó pensión y no le ha dicho a nadie quién es el padre de su hija. Ni siquiera a la niña. Y no quiere que la niña siquiera conozca al supuesto padre, pese a los pedidos del congresista (cuyas pruebas he visto).
La madre está en su absoluto derecho de guardar silencio y la ley la ampara. El Código Civil, art. 407, da la titularidad de la acción de reconocimiento solo al hijo y, si es menor, a su madre. Ningún hombre tiene derecho a exigir pruebas de ADN sin consentimiento de la madre soltera. Ni siquiera lo permite la Ley 28457, de filiación extramatrimonial, que exige que la acción la interponga quien tiene legítimo interés, es decir, los señalados en el Código Civil. El único caso de reconocimiento de hijo unilateral se hace por escritura pública o por testamento, pero solo otorga derechos hereditarios. Ese no es el caso.
Conozco mujeres que no quieren decir quien las embarazó. Pero ahora el Apra quiere forzarlas a que por un auto de fe inquisitorial, lo digan. Es un abuso que, por morirse de miedo de lo que dice una Comisión Investigadora, se lleven de encuentro uno de los pocos derechos que tiene la madre soltera peruana y abusen así de una familia inocente.

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