domingo, 16 de marzo de 2014

El regreso de la inquisición aprista

Exitosa: 13 de Marzo de 2014

La dirigencia aprista debe es­tar aterrada. No hay otra ex­plicación para la campaña de desprestigio contra el con­gresista Sergio Tejada, imputándole una conducta deshonrosa que solo existe en la mente perversa de alguien que no respeta a una niña de 10 años y a su madre.

Cuando el congresista era un jo­ven estudiante de 21 o 22 años, conoció a una joven brevemen­te. Ella quedó embarazada. A pedi­do de los padres de él, solicitó una prueba de ADN. La madre se negó rotundamente. No quiso que fue­ra reconocida por él, nunca acep­tó pensión y no le ha dicho a nadie quién es el padre de su hija. Ni si­quiera a la niña. Y no quiere que la niña siquiera conozca al supuesto padre, pese a los pedidos del con­gresista (cuyas pruebas he visto).

La madre está en su absoluto de­recho de guardar silencio y la ley la ampara. El Código Civil, art. 407, da la titularidad de la acción de re­conocimiento solo al hijo y, si es menor, a su madre. Ningún hom­bre tiene derecho a exigir pruebas de ADN sin consentimiento de la madre soltera. Ni siquiera lo per­mite la Ley 28457, de filiación ex­tramatrimonial, que exige que la acción la interponga quien tiene legítimo interés, es decir, los se­ñalados en el Código Civil. El úni­co caso de reconocimiento de hijo unilateral se hace por escritu­ra pública o por testamento, pero solo otorga derechos hereditarios. Ese no es el caso.

Conozco mujeres que no quie­ren decir quien las embarazó. Pero ahora el Apra quiere forzarlas a que por un auto de fe inquisitorial, lo digan. Es un abuso que, por mo­rirse de miedo de lo que dice una Comisión Investigadora, se lleven de encuentro uno de los pocos de­rechos que tiene la madre soltera peruana y abusen así de una fami­lia inocente.

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