sábado, 9 de mayo de 2015

La división de las izquierdas

Miércoles, 15 de abril de 2015 | 4:30 am 

El ciclo de la izquierda latinoamericana registra una caída pronunciada en los noventa, y una recuperación casi general comenzando el siglo XXI. Ahora, a mitad de esta segunda década, ha comenzado nuevamente a declinar y se discute mucho sobre las dificultades del PT brasileño e incluso del socialismo chileno y del mismo Evo Morales. Sin embargo, hay excepciones y la peruana es una de ellas. ¿A qué se debe este desfase?

En primer lugar, la quiebra de la izquierda peruana fue más profunda, puesto que en otros países se conservó la relación con el movimiento popular organizado. Mientras que, entre nosotros, esa relación esencial se perdió durante los años noventa y no se ha recuperado. Por ello, las izquierdas latinoamericanas siguen pesando en función a su influencia en barrios, sindicatos y gremios. Todo lo contrario del caso nacional, donde las izquierdas trabajan poco en bases y se despiertan solo para participar en elecciones.

Esta diferencia es clave, porque en países vecinos las izquierdas en tiempo de retroceso electoral se refugian en sus bastiones y ahí se fortalecen para avanzar a la primera de bastos. En nuestro caso, en los últimos 25 años las izquierdas han ocupado los últimos puestos de las competencias electorales, salvo chiripazos como Susana Villarán.

Al carecer de bases organizadas no hay espacio para nuevas demandas ni surgen rostros nuevos. Así, el programa de gobierno es bastante abstracto siendo obra de profesores universitarios. Por eso, tampoco hay nuevos rostros, que requerirían bases organizadas, fuentes de candidaturas juveniles. Sin canteras no habrá renovación, ni programática ni aparecerá un nuevo personal.

El segundo factor es la violencia. A diferencia de todos los otros casos, salvo el colombiano, entre nosotros las izquierdas de los sesenta-setenta generaron grupos que practicaron la violencia armada, justo cuando el país regresaba a la democracia. Como recordamos, esa guerra fue especialmente cruel. La imagen y los símbolos de las izquierdas quedaron manchados a ojos de mucha gente, que los asociaron a la demencia política de querer alcanzar un mundo nuevo a punta de asesinatos.

En Colombia, las FARC superaron los años noventa sin ser derrotadas y ahora han emprendido el camino de la negociación. Mientras que, Sendero solo quiso conversar cuando ya estaba en la cárcel y su planteamiento sonó falso. Por ello, en Colombia hubo mayor espacio para la izquierda legal, incluso para quienes habían estado en el M19 y regresaron a la vida democrática, como por ejemplo el actual alcalde de Bogotá.

Por el contrario, en los ochenta peruanos, el zanjamiento de IU con Sendero y el MRTA careció de contundencia y fue tomado como ambiguo por parte de la ciudadanía. Posteriormente hubo un acomodo a la democracia sin un debate sobre el Estado democrático y las obligaciones de los ciudadanos de izquierda para sostenerlo. Simplemente hubo adaptación sin mayor reflexión crítica. Esa indefinición ha contribuido a la falta de renovación programática y al estancamiento de las ideas de izquierda sobre el país.

Finalmente, un tercer punto es la eficiencia de las autoridades izquierdistas electas. Nadie cree que Susana Villarán realizó una administración impecable, menos que Goyo Santos haya sacado Cajamarca adelante. Al revés, en el caso de Bolivia por ejemplo, donde es evidente que Morales ha realizado administraciones bastante competentes, que le han permitido permanecer largo tiempo en el poder. Así se renueva la confianza sin caídas espectaculares.

Por ello, no es tan grave la casi irremediable división de las izquierdas para las elecciones del 2016. Quizá alguno la haga, si consigue un candidato(a) potable. Por cierto, no falta electorado. Ahí está el tercio de Humala en las dos primeras vueltas anteriores; asimismo, el 50% que hoy no quiere votar por ninguno de los tres candidatos de derecha. Demanda no falta. El problema es la oferta, que requiere urgente renovación y ajuste de calidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario