domingo, 1 de junio de 2014

Luis Carranza Ayarza


Miercoles, 28 de mayo de 2014 | 4:30 am 

La inesperada muerte de Fritz Du Bois permite recordar la carrera de Luis Carranza. Como sabemos, Du Bois fue el primer director de El Comercio fuera de la familia Miró Quesada en muchos años. Pues bien, Carranza había sido el último director antes de esa misma familia, excepción hecha del gobierno militar entre 1974 y 1980, cuando estuvo estatizado. El primero y el último guardan alguna semejanza que revisaremos.

Carranza era ayacuchano y quedó huérfano a edad temprana. Poco después se mudó a Lima y estudió en el colegio Guadalupe. En la capital, vivió en casa de una tía casada con el dueño original de El Comercio, el empresario chileno Manuel Amunátegui. Sus parientes carecían de hijos y prácticamente lo adoptaron.

A continuación, Carranza estudió en San Fernando y se graduó como médico. Vivió una temporada en Huamanga y retornó a Lima como congresista. En ese momento se produjo el relevo de Amunátegui, que dejó el periódico en manos de una sociedad formada por su sobrino Luis Carranza y José Antonio Miró Quesada, quien era panameño e importante periodista del diario. Para ello, formaron una empresa que inscribieron en la notaría Orellana. Corría el año 1876 y aún faltaba para la infausta Guerra del Pacífico.

Ambos socios compartieron la dirección más de dos décadas, hasta la súbita muerte de Carranza siendo relativamente joven, pues apenas frisaba los 55 años. Murió a una edad similar a la que tenía Du Bois al fallecer y en ambos casos a causa de males cardiacos.

Para ese entonces, Carranza había actuado intensamente en política; fue uno de los fundadores del partido civil y acompañó el gobierno de Manuel Pardo, cuando precisamente accedió a la copropiedad de El Comercio. Su ascenso a la cumbre de la sociedad parecía tranquilo, pero fue violentamente alterado por la guerra con Chile.

El Comercio fue cerrado por orden de Piérola y solo reapareció cuando se fueron los chilenos. Mientras tanto, Carranza estuvo entre los civiles que defendieron Lima y se retiró herido a Tarma. Ahí contactó con su paisano Andrés Avelino Cáceres y se incorporó a la Breña. Fue el publicista de la resistencia, dirigió el periódico El Perú y se dio maña para estar presente en varias batallas célebres. Por ello, al concluir los combates fue uno de los líderes de la reconstrucción nacional.

Junto a otros civilistas integró el gobierno de Cáceres, constituyendo el ala derecha del régimen, al promover la firma del contrato Grace, que abrió la economía nacional a la inversión extranjera. Ese contrato guarda semejanza con la reforma neoliberal de Fujimori, que igualmente privatizó la economía promoviendo al capital foráneo. Ambos procesos fueron muy controvertidos; aunque, quienes fueron directores de El Comercio, favorecieron la apertura y se situaron en la derecha política de su tiempo. Así, Du Bois y Carranza compartieron el mismo espacio político.

Carranza tuvo energía para dedicarle los últimos diez años de su vida a la geografía, queriendo extender el conocimiento físico del país y sus recursos. Fundó la venerable Sociedad Geográfica de Lima y era una persona llena de proyectos. De pronto falleció, generando una crisis de política institucional que José Antonio Miró Quesada resolvió a su favor, quedando como único dueño y director en solitario.

Por su parte, Du Bois no era accionista, sino simplemente “director” y su cargo era consecuencia de la decisión de la familia MQ de contratar un técnico para conducir el medio de prensa. Si siguen la ruta adoptada cuando desapareció Carranza, entonces los MQ volverán al control total. Pero podría ser el momento para insistir en dar un paso al costado y llamar de una buena vez a un periodista extranjero.

La muerte de Carranza fue ocasión para la primera fotografía publicada por El Comercio y con Du Bois el despliegue gráfico ha sido inmenso. La trayectoria de ambos guarda alguna semejanza por su ubicación, comenzando y culminando el largo reinado de los MQ sobre su periódico.

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