Es un gusto ver que un partido político actúe como tal y privilegie la democracia interna en sus filas. Una participación real –no fingida, ni pactada de antemano para hacer como si se cumpliera la ley y así se salvara el requisito– da vida, promueve el debate, refuerza y genera nuevos liderazgos.
Por eso hace bien el PPC en presentar candidaturas adversas en el proceso interno de buscar candidato a la Municipalidad de Lima. Es también un gusto ver que un partido político nacional, fiel a su razón de ser, proponga candidaturas en todo el país y no se abstenga de participar por cálculos de cúpulas taimadas por el terror a la muerte súbita. El abstencionismo político solo paga con la ocupación del espacio perdido. De ahí que los partidos nacionales casi desaparezcan fuera de Lima sepultados por el alud de votos de movimientos regionales sin representación nacional en el Congreso. En este punto cabe reconocer que el PPC no se achica y lanza sus candidaturas con valentía.
Sin embargo, ni la participación democrática interna ni la audacia política electoral ganan elecciones. Se aprecia el gesto en su valor para consolidar debilísimos partidos políticos, pero no asegura ningún triunfo. Por el contrario.
Es por eso que otros buscan soluciones pragmáticas y eficaces antes que institucionales y democráticas. El PPC va a unas internas en las que, cualquiera sea el ganador, la tendrá muy difícil en Lima. Ni Zea, ni Valenzuela –muy respetables personas– tienen el peso político de Lourdes Flores y aun ella no pudo ganar en una plaza que le estaba servida. ¿Cómo piensan hacerlo ellos? Ambos regidores pueden estarse mostrando para una futura aspiración parlamentaria pero es dudoso que esta competencia les sirva para algo más que eso. Hoy ambos son personas con un bajísimo nivel de recordación pública y –salvo que ingresen a un concurso farandulero– solo lograr ese reconocimiento inicial tarda años.
Nunca se sabe, pero no se entiende bien qué está haciendo el PPC. Si de lo que se trata es de consolidar su partido internamente, pues muy bien. Pero si lo que pretenden es ganar la provincia de Lima, andan muy desorientados.
Sin embargo, ni la participación democrática interna ni la audacia política electoral ganan elecciones. Se aprecia el gesto en su valor para consolidar debilísimos partidos políticos, pero no asegura ningún triunfo. Por el contrario.
Es por eso que otros buscan soluciones pragmáticas y eficaces antes que institucionales y democráticas. El PPC va a unas internas en las que, cualquiera sea el ganador, la tendrá muy difícil en Lima. Ni Zea, ni Valenzuela –muy respetables personas– tienen el peso político de Lourdes Flores y aun ella no pudo ganar en una plaza que le estaba servida. ¿Cómo piensan hacerlo ellos? Ambos regidores pueden estarse mostrando para una futura aspiración parlamentaria pero es dudoso que esta competencia les sirva para algo más que eso. Hoy ambos son personas con un bajísimo nivel de recordación pública y –salvo que ingresen a un concurso farandulero– solo lograr ese reconocimiento inicial tarda años.
Nunca se sabe, pero no se entiende bien qué está haciendo el PPC. Si de lo que se trata es de consolidar su partido internamente, pues muy bien. Pero si lo que pretenden es ganar la provincia de Lima, andan muy desorientados.

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