Exitosa: 7 de Febrero de 2014
Solo tres presidentes regionales pertenecen a partidos políticos nacionales. Tres de 24. El resto fueron elegidos a través de movimientos políticos locales independientes. No tengo cifra similar para gobiernos provinciales y distritales, pero no me sorprendería que esta fuese de menos del 20% de alcaldes electos.
¿Dónde están los partidos nacionales? Desde que en 1977, Acción Popular se abstuvo de participar en la Asamblea Constituyente —y se alzó con el triunfo presidencial en 1980—, muchos partidos prefieren jugar a lo seguro y no movilizarse. La tendencia no hizo sino agudizarse con el fujimorismo de los noventa que apostaba al control del aparato central y mucho menos a la política local.
Hoy, el Apra y el fujimorismo, los dos grandes partidos nacionales, no han definido sus candidaturas en Lima. Anuncian, tal vez, una tímida participación selectiva o en alianzas en otras jurisdicciones. El partido de gobierno, al parecer, no presentará candidatos el 2014 y la izquierda no articula una propuesta de unidad aún.
Otros partidos, como el PPC o Solidaridad Nacional, son fuertes solo en Lima. La caótica situación de Somos Perú o la localía norteña de Alianza para el Progreso o un disminuido Acción Popular no permiten evaluarlos como fuerzas nacionales para este año. Mucho menos a otras agrupaciones políticas.
Este es un pésimo síntoma. No se puede hacer política sin partidos y sin comandos de campaña nacionales que den unidad a un discurso y a una propuesta de país. Construir una democracia sólida requiere de partidos que estén en la lucha y no se queden cuidando la franquicia para la próxima elección nacional. Si no los castiga el pueblo, debería sancionarlos la ley. Otra reforma pendiente en el Congreso.

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