El Partido Popular Cristiano, con fuerte votación en Lima, aspira a conquistar la Municipalidad Provincial que Susana Villarán le arrebató para su total sorpresa.
Cuatro años después, los anhelos pueden ser los mismos, pero los escenarios muy diferentes. El líder de la contienda, Luis Castañeda, fue su aliado. Un socio desleal, valgan verdades, que nunca reconoció el aporte del PPC a su triunfo, aunque aliado al fin y al cabo. Hoy es un alcalde que pide recuerden su sostenido 70% de aceptación durante ocho años para volver. No es un hueso fácil.
La alcaldesa en ejercicio quiere reelegirse. A pesar de su impopularidad mantiene un fiel 20% que puede definir la elección. Tiene pocas posibilidades de ser reelecta, pero muchas de restar votación al PPC. Ella puede ser la figura que aglutine el voto anti Castañeda que tanto Fuerza Social como el PPC asocian a la corrupción de Comunicore.
En este trío de fuertes postulantes (sin menospreciar otros que aún no despegan), el dilema del PPC es elegir candidato y discurso. Secada tiene un mensaje confrontacional con Castañeda, mayor que con Villarán. Hoy encara a Luis Castañeda por no haber enfrentado problemas graves de Lima, como el del transporte o el haber dejado sin mudar el Mercado Mayorista. ¿Está construyendo en Villarán un rival más fácil de vencer? ¿Dará la talla para tremenda tarea siendo parte del mismo concejo?
Sin candidaturas absolutamente definidas al frente, el PPC puede guardar sus armas más eficaces en silencio. Pero si Castañeda y Villarán postulan, ya voces internas dicen que se necesita más para ganar que la eficacia de un hombre íntegro y preparado, aunque con poco recorrido en política. De ahí que la figura de Lourdes Flores esté en la espera.

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