domingo, 9 de febrero de 2014

De 200 millas a 200 metros

Exitosa: 4 de Febrero de 2014

Parece ser que algunos peruanos están sufriendo el síndrome del enemigo perdido. Le pasa a algunos políticos también. Acabada la controversia por límites marítimos con Chile, ya no hay ninguna razón para mantener el histórico estado de controversia con un país del cual se desconfía por su historia de incumplimientos.

Quienes desean mantener el ánimo beligerante, han encontrado dos caballitos de batalla. El primero, que Chile no va a cumplir el fallo. El segundo, la controversia sobre el triángulo que pone fin a la frontera terrestre.

Sobre el supuesto incumplimiento de lo resuelto, habría que decir que –no es por aguar la fiesta, ya que se trata de agua– este ya se está cumpliendo. Un fallo de límites marítimos es de ejecución instantánea por su naturaleza. No requiere de Comisiones Demarcatorias, ni intercambio de bienes inmuebles. Hoy, el Perú ejerce soberanía y jurisdicción, tal como lo indica la Convención del Mar en las aguas reconocidas por la Corte. Esto quiere decir que no solamente el derecho a la explotación de recursos naturales, sino también la investigación científica así como interdicción y captura de naves que violen leyes peruanas incluyendo tráfico ilícito de drogas.

Sobre el triángulo terrestre, controversia surgida en el 2001, todo parece indicar que una solución bilateral se impondrá al margen de un posible arbitraje en Estados Unidos. Los chilenos tienen todas las de perder. Vienen de una derrota internacional y asumir otra sería políticamente muy costoso. Un tratado, el de 1929, y más de 70 años de práctica nos dan la razón.

Un pleito de 200 millas reducido a 200 metros es un pleito, en la práctica, resuelto. No hagamos escándalo donde la solución está ad portas.

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