domingo, 29 de septiembre de 2013

Los extremos que se unen











21 años después de la captura de Abimael Guzmán existen aun crímenes por los que él y su cúpula no han respondido ante la justicia. Crímenes horrendos como la matanza de Soras que permitiría alargar la permanencia de los condenados cuyas sentencias están próximas a vencer y cuya excarcelación puede constituir un riesgo para la seguridad de la nación.
Es en este contexto y en el del aniversario de la ejemplar captura de Guzmán, que este viernes entrevisté al abogado Alfredo Crespo, ex convicto por terrorismo, dirigente del Movadef y, por si esto no bastara, abogado de Abimael Guzmán y su círculo íntimo.
El discurso de Crespo puede no tener mayores sorpresas para quienes seguimos sus andanzas. Sin embargo, lo que sí fue sorprendente es la exacta identidad que sus declaraciones tienen con las tesis del fujimorismo, las de algunos militares en retiro y las de la derecha más mercantilista y escasa de valores morales que existe en Lima, conocida hoy popularmente como la DBA. Juzguen ustedes.
Según Crespo, todo ha prescrito. Todas las violaciones graves a los derechos humanos, asesinatos, lesiones, violaciones, destrucción de propiedad pública y privada cometidas en las décadas de los ochenta y noventa prescribieron porque los crímenes de lesa humanidad no existen en el Perú. ¿Alguien dijo El Frontón?
Lo segundo es que la tesis de la autoría mediata tampoco existe en el Perú y que es un invento ilegal de los jueces, traído de fuera. Así, como nadie ha podido probar una orden verbal o escrita de Guzmán a sus huestes, entonces, él no puede ser imputado porque no ha matado a nadie. Tal cual lo leen. ¿Alguien dijo Fujimori y el Grupo Colina?
Lo tercero es que la Comisión de la Verdad, faltaba más, es la comisión de la mentira, que les imputa muchas más muertes de las reales y que los defensores de los derechos humanos son la “izquierda caviar” que trafica con cadáveres a cambio de millones de dólares de las ONG imperialistas ante una Corte Interamericana que, claro, también es imperialista. Salvo lo de “imperialistas”, digamos que ese es el discurso entusiasta de la DBA que cree que el único derecho que existe es el de propiedad. Crespo, al igual que sus pares en el discurso, no perdió oportunidad de difamar e insultar a Salomón Lerner Febres, lo que constituye un homenaje a su persona idéntico a los que suele recibir del otro extremo.
Lo cuarto es que lo que hubo en el Perú fue una guerra y no un conflicto armado interno. Y al ser una guerra y aplicarse las normas internacionales del derecho de guerra, Sendero Luminoso fue un una fuerza beligerante derrotada que tiene derecho a que se liberen a sus prisioneros de guerra o prisioneros políticos. Las tesis de la guerra, descartada desde los ochentas por el Estado Peruano porque daría un status jurídico inaceptable a Sendero es hoy entusiastamente defendida en las redes sociales por los que creen ilusamente que así se exculparían las graves violaciones de derechos humanos que también cometió el Estado, como dice la CVR, en algunos momentos y en algunos lugares.
Lo quinto es que habiendo prescrito todo porque no existen los crímenes de lesa humanidad, no habiendo autoría mediata, siendo los derechos humanos inexistentes y la CVR una farsa de la “caviarada”, se debe proceder a otorgar indultos o amnistía a todos los condenados.
Impunidad para todos. Ese el discurso de un grupo terrorista derrotado que quiso aprovechar las debilidades de una democracia frágil para destruirla en un baño de sangre. ¿Puede serlo el de cualquier persona que se diga ciudadano y que afirme creer en la democracia y el Estado de Derecho? ¿Puede el vencedor hacer suyo el discurso del vencido?

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