lunes, 9 de febrero de 2015
Odría y Urresti
Miércoles, 07 de enero de 2015 | 4:30 am
La fuga de Martín Belaunde a Bolivia ha debilitado al ministro Urresti. Ante la crisis, ha lucido ingenuo y fue atrapado mintiendo cuando declaró que Ramos Heredia había frustrado una captura inminente. A continuación, sus polémicas con Fernando Rospigliosi y Mauricio Mulder evidencian su falta de mesura para moverse en el escenario político. La figura de un elefante en cristalería lo describe con precisión. Pero, algunos analistas han adelantado como pronóstico que, por ello, carece de futuro y lo quieren ya fuera del gabinete y de la política nacional.
Sin embargo, las formas de Urresti no necesariamente anulan sus perspectivas. Por el contrario, pueden potenciarlas. Rasgos tan marcados como los suyos pueden ser virtudes o defectos.
En todo caso existe un antecedente que incluso llegó a la Presidencia de la República. Se trata del general Manuel A. Odría. Para empezar, ambos llegaron a generales del EP y en su currículo figuraba el mismo ministerio. Odría integró el gabinete de Bustamante como ministro de Gobierno y Policía, nombre de entonces, luego transformado en ministerio del Interior.
Asimismo, sus personalidades políticas eran semejantes. Ambos han sido tomados como militarotes y percibidos como de escasa capacidad política. A Odría lo trataban directamente de bruto y le inventaron un rosario de chistes racistas para menospreciarlo. Asimismo, el presidente del “Ochenio” fue considerado de muy reducida capacidad política. Era temido porque su intolerancia se traducía en innumerables abusos contra sus opositores; pero, nadie lo juzgaba solvente.
Así, las características de un individuo lo pueden perder o llevar arriba. Lo que importa son las circunstancias políticas. Revisemos las de Odría, para conocer los antecedentes de Urresti.
El general Odría fue nombrado ministro de Gobierno y Policía de un gobierno débil, aquejado por una crisis de inseguridad ciudadana. En su caso, se trataba de la quiebra de la coalición gubernamental y el enfrentamiento de la oligarquía contra el APRA y el centro político representado por Bustamante. Pero, había algo en común con nuestros días. La gente se sentía insegura, el temor dominaba a muchos porque la calle era peligrosa.
Ante ello, habían fracasado varias alternativas civiles para manejar la situación interna. Otros ministros más civilizados no habían dado fuego. Por su parte, desde el comienzo, Odría fue un ministro de perfil alto. No era tan mediático como Urresti, puesto que la figuración pública no era tan marcada como hoy. Pero, su imagen transmitía voluntad para encarar situaciones difíciles. No se corría. Su fama provenía de haber peleado con éxito la guerra contra Ecuador.
Odría tuvo en sus manos un gran escándalo político que fue determinante de su suerte. En enero de 1947 el crimen de Francisco Graña conmovió al país. Graña era dueño y director de un diario que cotidianamente atacaba al APRA. Por ello, este partido fue acusado del asesinato. En ese momento había ministros apristas, que fueron obligados a renunciar. Se quebraron completamente las relaciones políticas entre el PAP y el gobierno. Como consecuencia, los ministros militares, entre ellos Odría, cobraron gran influencia sobre un presidente asediado.
En cierto momento, esos ministros militares presionaron demasiado a Bustamante, le pidieron directamente la ilegalización del APRA. El presidente no aceptó, porque no quiso que su gobierno democrático y centrista termine transformándose en una dictadura. Pues bien, en ese momento, los ministros militares se fueron a su casa. Era junio de 1948; solo cuatro meses después Odría dio el golpe que inició sus ocho años de gobierno.
A veces las sociedades requieren hombres fuertes, cuanto menos sofisticados mejor, porque brindan seguridad e identidad al individuo común, asustado e inseguro. En el caso actual, en un año Urresti podría estar olvidado, como también podría ser temible, en vísperas de las presidenciales. Esta incógnita se resolverá el 2015.
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