Domingo, 06 de octubre de 2013 | 4:30 am
La imagen no puede ser más triste. Un sombrío Papá Noel habla a la cámara sobre su deber inconcluso de llevar alegría a los niños mientras que lo rodea un espacio vacío con mesas preparadas y juguetes sin entregar. La Asociación Peruana de Autores y Compositores (Apdayc) canceló la fiestita de Navidad (de caridad) para niños muy pobres porque primero había que pagarles por el uso de la música, que, supuestamente, es de los autores que ellos representan. Y digo supuestamente porque la verdad es que nadie lo sabe.
Marco Sifuentes, a través de utero.pe ha venido revelando tantos hechos irregulares sobre esta asociación privada de gestión colectiva que me sorprende que ni un solo congresista diga nada. Esta asociación, recalquemos que privada, se comporta como si tuviera el imperio del Estado y amenaza in situ con cerrar desde establecimientos comerciales hasta nidos infantiles. Me cuentan que hasta los niños con síndrome de Down son sus víctimas. Sí, como lo lee. El señor Armando Massé, su directivo cuasi perpetuo, me aseguró que si quisiera podría cobrar en misa. Gracias a Dios, que nos debe haber estado escuchando, otro miembro de la directiva lo corrigió. Pero queda la amenaza.
Los autores musicales tienen derechos y está muy bien que se les pague por su esfuerzo. Nadie se opone a ello como pretende hacer creer Apdayc. Pero en la forma debida. Yo puedo ser una inmensa ignorante como me lo garantizó el mismo señor Massé, en la entrevista que le hice en Radio Exitosa, pero hay cosas que, desde mi ignorancia, son, por decirlo suave, abusivas.
Lo primero es que Apdayc no permite a un autor cantar sus propias canciones si este no le pide permiso y no se inscribe en su asociación. Esto, violando varios derechos constitucionales, está en la ley. Y esa ley, que es la madre del cordero, tiene que ser modificada de inmediato, en beneficio de los autores. La ley no puede amparar el abuso del derecho.
Lo segundo es que el Estatuto, aprobado por Indecopi, está diseñado de tal manera que una asociación de más 8.000 miembros solo puede elegir su directiva entre 14 personas. Hasta ahora no entiendo como Registros Públicos no ha tachado ese Estatuto.
Lo tercero es que la cobranza debería hacerse a través del sistema bancario con los documentos exigidos por la Sunat y no a la mano del cobrador. Si esto no se corrige pronto, las extorsiones de Construcción Civil serán un chiste en comparación. Se están armando verdaderas mafias que invaden desde bodeguitas hasta eventos masivos y sacan plata in situ a los promotores. La Policía debe intervenir antes de que esto se salga de control.
Lo cuarto es que Apdayc no tiene facultades para cerrar un local, una radio o un canal de TV. Eso es falso. Si no se le paga un requerimiento de cobranza debe ir al Poder Judicial, como todos los peruanos. Lamentablemente, por desconocimiento, las municipalidades se han estado prestando a esta farsa que es el antecedente de la extorsión. Esperemos que las municipalidades se liberen y no condicionen permisos al pago a una asociación tan privada como cualquier otro proveedor.
Lo quinto es que debe hacerse una excepción para reuniones sin fines de lucro y pequeños establecimientos que escuchan radio (que ya hizo su pago). Porque, aunque usted no lo crea, Apdayc le cobra a la bodeguita y a la peluquería si los encuentra con el radio prendido. Y son fijos en matrimonios donde su cobranza se fija en relación ¡al buffet! A más combo, ¿más música?
Finalmente el concepto “conflicto de interés” no está institucionalizado en Apdayc. Ahora compra radios para controlar toda la cadena del negocio (en abierta competencia desleal) y tiene una puerta giratoria que permite que funcionarios del Indecopi (ente regulador) terminen, vencido el plazo de ley, siendo sus empleados.
¿Alguien hará algo al respecto? #IntervenganAPDAYC

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